DIRECCIÓN

AUDITORIO

BETEL BOLAÑOS
Av. de la Salvación S/N 

Col. Bolaños. Santiago

de Querétaro, México.

Tel. 442-245-0160

© 2018 IGLESIA BAUTISTA BÍBLICA BETEL DE QUERÉTARO A.R.

Juan Arturo López

El hermano Juan Arturo nació el 1° de mayo de 1970 en la ciudad de México, del matrimonio López Ordaz. Proveniente de un hogar donde sus padres tenían a Jesús como su Salvador. Su educación estuvo ligada a la enseñanza bíblica desde muy pequeño, pero fue en 1979, en la clase de primarios, que Juan Arturo aceptó a Cristo Jesús en su corazón. Once años después, sirviendo activamente en la iglesia, el Señor lo llamó para servirle de tiempo completo, no en un campamento ni en alguna predicación, su llamado fue silencioso; en su corazón, el hermano reflexionó sobre la carga que sentía por dedicar su vida por entero en la obra del Señor y fue así como Dios lo trajo a su mies. El hermano Juan Arturo ingresó al Instituto Bautista Bíblico Betel en 1993.

En Betel, le ofrecieron ser el coordinador administrativo de la Iglesia. Gozoso, el hermano aceptó la labor y puso sus dones y habilidades a disposición del Señor y su pueblo. Para el 2010, el pastor se casó contrajo nupcias con Eunice Patricia Cabrera Silva, quien sirve fielmente en nuestra congregación.

Hoy, Juan Arturo es pastor asistente de Betel, donde dirige el Ministerio de Formación de Discípulos, a la vez que coordina el área administrativa de la Iglesia. También supervisa los equipos de dirección, música, coro y HAMA. En agosto de 2012, el pastor Juan Arturo realizó satisfactoriamente su examen de ordenación al ministerio.

Siempre organizado y cauto, nuestro hermano ha desempeñado su labor administrativa de forma brillante, pues su mayor carga está en gestionar con excelencia los bienes del Señor para el desarrollo de Su Obra. Otra área donde Dios lo ha llamado a ministrar es en la enseñanza, por lo que el hermano se capacita y concentra sus esfuerzos en instruir a otros en la Palabra de Dios. El hermano ama servir en la Iglesia Betel, pero reconoce que su anhelo más grande es obedecer al Señor y servirle donde Él lo desee colocar, pues, como buen siervo, sabe que servir a Dios es una bendición que no tiene fronteras.