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Luis Fernando Carreón Delgado



De corazón alegre y carácter equilibrado, el hermano Luis fue llamado por el Señor para servirle de tiempo completo en el año 2000, durante un campamento juvenil de Betel.


Luis Fernando Carreón

Apenas un año antes había aceptado a Cristo como su Salvador y se había comprometido a asistir a todas las reuniones de la Iglesia, pues su sed de la Palabra Viva de Dios era inagotable.

De origen queretano, Luis nació el 30 de abril de 1977. Desde muy pequeño empezó a congregarse en iglesias cristianas, aunque no se involucró en el ministerio hasta su llegada a Betel, donde ya tiene 10 años como miembro. El hermano narra que, como le sucedió a Jeremías, no pudo resistirse al llamado del Señor, por lo que abandonó sus proyectos seculares y se entregó a la voluntad de Dios, quien le proveyó los medios necesarios para sostenerse mientras se capacitaba en el Instituto Bautista Bíblico Betel. A la par, empezó a trabajar en el Ministerio de Jóvenes, donde lleva más de siete años atendiendo a este sector de Betel, pues él mismo reconoce que la edificación de los jóvenes es su carga más significativa en la obra. Siente un gran amor por los campamentos, pues asegura que cada año los resultados son más impactantes respecto a la organización, las enseñanzas y, especialmente, las decisiones de consagración de los jóvenes, recordando que fue en uno de ellos donde Dios lo llamó.

 

Hoy, el hermano Luis es pastor de la Iglesia, donde supervisa los ministerios de Educación Cristiana, Infantil, y HAMA (Haciendo Algo Más por los Adolescentes), además de seguir trabajando con los jóvenes de Betel. También tiene a su cargo la organización del ministerio de cocina y, próximamente, el del boletín; además de prepararse para impartir dos asignaturas del Instituto Bautista Bíblico Betel el próximo año.

El pastor Luis ve con gozo un largo camino por recorrer en la obra del Señor para su vida; anhela especializarse más en la predicación y la enseñanza así como continuar trabajando con los jóvenes en actividades que los edifiquen y donde ellos aprendan a servir a otros, como en la exposición del Evangelio en actividades masivas (Cruzada y Campaña Evangelística, Expedición Misionera, etc.), pues, así como no pudo resistirse al llamado de Dios, tampoco puede abandonar la obra, ya que, como decía Jeremías, un fuego ardiente quema su corazón y, al igual que el profeta, el pastor Luis Carreón confía en Jehová, su poderoso gigante.